Guía para viajeros gourmet: Bretaña

Por Katy Salter

Bretaña es el paraíso de todo comidista. Esta región costera cuenta con marisco de primera clase, carne, frutas de temporada y verduras deliciosas y, además, sus platos tradicionales son todo un emblema. Descubre los iconos gastronómicos de Bretaña y aprende a recrear a pequeña escala la magia de Bretaña en tu cocina... 

Bretagne

Bretaña de un vistazo 

Bretagne, Bretaña en español, es la región más noroccidental de Francia. Esta escarpada península se adentra en el Atlántico al oeste, mientras que su abrupto literal norteño rodea el canal de la Mancha. En el interior, te esperan bosques milenarios, páramos, ondulantes colinas y tierras de cultivo. Estos contrastes la convierten en una despensa natural de lo más diversa. Las frías aguas de su océano albergan un increíble pescado, bogavantes y ostras. Su clima templado y sus frondosos pastos garantizan las condiciones para obtener una gran producción láctea, una sabrosa carne de cordero, cerdo y ternera, además de fresas jugosas, manzanas crujientes y todo un surtido de verduras.   

© Marco Bottigelli

Especialidades gastronómicas de Bretaña 

Bretaña es célebre por su increíble mantequilla, elaborada con la rica leche de las vacas criadas en pastoreo. La tradicional beurre de baratte se elabora en mantequeras de madera, mientras que la mantequilla semisalada y salada saca lo mejor de otra protagonista de la tradición culinaria bretaña, la sal marina. No te pierdas su flor de sal de Guérande IGP que se cosecha con técnicas milenarias en las marismas de la península de Guérande. La mantequilla es un ingrediente clave en las recetas dulces, como por ejemplo el kouign amann, unos dulces con azúcar caramelizado, el delicioso caramelo de mantequilla salada o el far bretón, un postre con crema.  

El trigo sarraceno también es una especialidad bretona. Cultivado en Bretaña desde el siglo XV, el sabor de este pseudocereal sin gluten recuerda a los frutos secos. La harina de trigo sarraceno de Bretaña IGP es el ingrediente principal de los crêpes de trigo sarraceno y de las galettes bretonas, una especie de tortita fina muy sabrosa. 

Las frías aguas de Bretaña ofrecen a sus pescadores un género excelente, incluidas sardinas, caballas, cangrejos de Saint Malo y vieiras.  El bogavante azul de Bretaña es célebre por su sabor dulce pero a la vez salino. Las ostras son un imprescindible de su gastronomía, especialmente en Cancale, la capital de las ostras de Bretaña. Los mejillones de bouchot de la bahía del Monte Saint-Michel son una delicatessen gracias a su suave carne naranja y sus sutiles notas dulces. Fueron el primer marisco en ganar la distinción de DOP (Denominación de Origen Protegida) y se cultivan en bouchots, unos palos altos de madera.  

Esta zona cuenta con una gran tradición ganadera y es célebre por sus cerdos y sus productos de charcutería, entre los que destacan la andouille de Guémené, un embutido curado con un aroma a tierra y a ahumado. También merece la pena probar el cordero de marisma del Monte Saint-Michel.  

Las fértiles tierras de Bretaña y su clima marítimo son perfectos para el cultivo de frutas y verduras. Por ejemplo, la crujiente coliflor y otras hortalizas de raíz de invierno como las zanahorias, la remolacha y las patatas crecen en las fecundas tierras del litoral cercanas al Monte Saint-Michel. El verano es la temporada de las dulces y crujientes cebollas con Roscoff DOP, jugosas fresas, tomates y aromáticos melones. En otoño llega la cosecha de las manzanas que o bien se comen o se utilizan para elaborar la tradicional sidra bretona. 

 💡 Información útil: Algunos productos regionales como la sal de Guérande o el caramelo de mantequilla salada se exportan al extranjero, así que puedes encontrarlos en tu tienda gourmet favorita. ¡Vive la experiencia gastronómica bretona desde tu propia casa!

© saintho

Actividades que los más comidistas no se pueden perder en Bretaña 

Si visitas Bretaña, las opciones para disfrutar de su cultura gastronómica son infinitas. Estas son algunas de nuestras favoritas... 

  • Perderse por sus históricos mercados, incluido el tradicional mercado de las mañanas de domingo, el Marché de Lices de Rennes, la capital de la región. 
  • Cenar en una crepería con la distinción Crêperie Gourmande. Las creperías con esta distinción utilizan ingredientes regionales y métodos tradicionales.  
  • Comprar en las tiendas especializadas en productos gastronómicos de Saint-Malo, como el paraíso de la mantequilla La Maison du Beurre Bordier o los expertos en trigo sarraceno La Maison du Sarrasin. 
  • Aprender a recolectar de forma responsable navajas y berberechos en la playa con marea baja, una tradición bretona. 
  • Dar una vuelta por un molino de trigo sarraceno, unas marismas o una sidrería para descubrir los orígenes de tus productos favoritos. 
  • Darse un capricho con un plateau de fruits de mer (fuente de marisco) repleto de mariscos, ostras y bogavante

© Razvan

Cómo disfrutar en casa de la cultura gastronómica bretona 

Es fácil darle un toque bretón a tu menú. El producto es la estrella, por lo que no es necesario preparar una elaboración muy complicada. En su lugar, prepara la mesa para un brunch rústico con un mantel sencillo de lino o algodón y unos ramilletes de flores silvestres. Sirve unas galettes de trigo sarraceno rellenas de jamón, huevo y queso o unos crêpes dulces con mantequilla bretona y caramelo de mantequilla salada para mojar. Si es verano, puedes añadir un buen bol de fresas y melón cortado de Bretaña. Para un almuerzo sencillo, apuesta por un clásico pollo asado cocinado sobre una cama de cebollas de Roscoff o una tatín de cebollas de Roscoff con su masa de mantequilla. ¿Y para beber? Sidra bretona, evidentemente, servida en un bolée, el tradicional bol de cerámica.   

© Lydie B

Colaborador

Katy Salter
Katy Salter

Food and travel journalist

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