Hazte especialista en combinar el vino y el queso franceses con estos consejos de expertos, que incluyen las mejores opciones para acompañar el brie, el comté, el roquefort y muchos más.
Maridar queso y vino francés no tiene por qué ser difícil. Estas sencillas normas te ayudarán a dar con el acompañante perfecto para cualquier queso, ya sea un brie cremoso, uno de cabra ácido o un azul intenso. Se suele pensar que el vino tinto es el maridaje óptimo para el queso, pero no siempre es así. En realidad, muchos quesos franceses van mucho mejor con vinos espumosos, blancos o dulces, pues su acidez equilibra los sabores fuertes y salados. ¿No sabes por dónde empezar? Echa un vistazo a nuestros cuatro consejos de expertos para combinar vino y queso francés, seguidos de ocho maridajes que te dejarán con la boca abierta.
4 consejos de expertos para combinar vino y queso francés
#1 Iguala la intensidad y la textura
A la hora de buscar el vino ideal para tu queso francés, debes tener en cuenta su textura e intensidad. Los quesos más ligeros y cremosos suelen maridar mejor con vinos con menos cuerpo, mientras que los más fuertes admiten botellas más potentes. Del mismo modo, la textura también es un factor fundamental. Los quesos más blandos y suaves van mejor con vinos ligeros, mientras que los más firmes pueden soportar vinos con cuerpo.
#2 Lo que la tierra ha unido, que no lo separe el hombre
Al igual que con otras gastronomías y platos, siempre es buena idea ceñirse a los productos regionales. Tanto el queso como el vino son productos muy ligados a su terruño, pues el clima, el suelo y la topografía de una zona influyen en el sabor de sus productos agrícolas. Por ejemplo, los sabrosos quesos de cabra del valle del Loira combinan a la perfección con los vinos blancos a base de sauvignon blanc que se elaboran en la zona. De la misma manera, el comté del Jura alcanza su máximo esplendor junto a los característicos vinos amarillos de la región.
#3 Los polos opuestos se atraen
En algunos casos, combinar vinos dulces con quesos fuertes puede ser todo un acierto. El mejor ejemplo nos lo presentan los olorosos quesos azules, que cobran vida cuando se sirven junto a vinos de cosecha tardía o generosos. Sus azúcares residuales contrastan de maravilla con los sabores potentes del queso, lo que lo convierte en uno de los maridajes más sugerentes que existen.
#4 Evita los taninos
Aunque algunos vinos tintos pueden acompañar al queso perfectamente, hay que tener en cuenta los taninos. Los taninos intensos pueden hacer que el queso adquiera un sabor metálico debido a la reacción química que se produce en la boca. ¿Nuestro consejo? Opta por tintos ligeros y con un contenido bajo en taninos, como el gamay o el pinot noir, y acompáñalos solo de quesos duros.
8 maridajes clásicos de vino y queso francés
Brie de Meaux con champagne (DOP)
Ante la duda, recurre a las burbujas. La acidez del vino contrarresta la cremosidad de la mayoría de los quesos y limpia el paladar antes del siguiente bocado. Más concretamente, los sabores y las notas a levadura del champán se complementan de maravilla con la textura y los sabores mantecosos del brie de Meaux (que, de hecho, se produce relativamente cerca).
Comté con vino amarillo
Pocos maridajes regionales alcanzan el nivel de perfección del comté con vino amarrillo. Este vino oxidativo y único se caracteriza por su sabor a frutos secos, que refleja las notas similares de este queso francés tan apreciado. En definitiva, se trata de una combinación memorable que no te dejará indiferente.
Queso de cabra (DOP de Valençay, DOP de Sainte Maure de Touraine) con sauvignon blanc
La acidez y el sabor herbáceo de los vinos a base de sauvignon blanc brillan junto a las notas ácidas y terrosas del queso de cabra. Escoge una botella de la DOP de Touraine del valle del Loira o un vin de France elaborado en la región y habrás dado con un maridaje local sin parangón.
Roquefort con sauternes
A diferencia de los maridajes anteriores, que juntaban productos de características similares, el roquefort y el sauternes plantean un contraste único. El choque entre los sabores penetrantes del queso y los azúcares residuales del vino resulta simplemente mágico. Pruébalo: ya verás como no te arrepientes.
Camembert con crémant de Loire (DOP)
Al igual que el champán y el brie de Meaux, la acidez y la textura efervescente de los crémants complementan de maravilla la textura suave y los sabores terrosos y a setas del camembert. Aunque los crémants de otras regiones francesas también pueden ir muy bien, nos encantan las notas afrutadas de los espumosos a base de chenin blanc del valle del Loira.
Reblochon con vino de Saboya
El reblochon y el vino de Saboya constituyen otro ejemplo estelar de maridaje regional, como el comté y el vino amarillo. La acidez de los vinos blancos de la región (elaborados en las denominaciones de Apremont y Chignin y con la designación Vin de France) contrarresta la exquisita textura cremosa del queso.
Raclette con borgoña (DOP) (chardonnay)
El chardonnay es famoso por su equilibrio brillante de acidez y cremosidad, que destacan junto a las texturas y sabores similares de la raclette. Y si el queso está espeso, pegajoso y untado sobre un plato lleno de patatas, ¡mejor que mejor!
Mimolette con beaujolais AOC
El mimolette es uno de esos quesos duros capaces de soportar el cuerpo de un vino tinto bajo en taninos. Si se combina con un gamay de Beaujolais frío y afrutado, el queso adquiere una nueva dimensión.
¿Te has quedado con ganas de más maridajes con vino francés?
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