Vinos ecológicos, biodinámicos y convencionales: ¿cuáles son las diferencias?
¿Alguna vez has mirado una botella de vino francés y te has dado cuenta de que tiene una etiqueta que dice ecológico o biodinámico? A pesar de que los vinos convencionales siguen dominando el mercado, los vinos sostenibles se están abriendo paso en la industria. ¿Qué significan estas etiquetas y qué impacto tienen en los vinos que bebemos?
Vinos convencionales, ecológicos y biodinámicos: desentrañando las diferencias
Vinos convencionales
Vinos convencionales: son vinos que no se adhieren a un proceso de certificación en concreto. Actualmente, dominan la mayor parte del vino francés. El término no está del todo definido y puede incluir desde vinos producidos en industrias a gran escala hasta pequeñas bodegas que utilicen prácticas sostenibles. De hecho, aunque cada vez más explotaciones optan por seguir prácticas ecológicas (se han dado cuenta de que son mejores para el planeta y la salud de las personas), la mayoría han decidido no someterse al proceso de certificación, que puede ser bastante caro y restrictivo.
Algunas han preferido optar por un término medio, con etiquetas como la HVE (Haute Valeur Environnementale, en español, gran valor medioambiental), que se centra en la conservación de la biodiversidad, la reducción de los insumos químicos y la gestión del agua y la salud del suelo, aunque manteniendo siempre cierta flexibilidad. Otras marcas de este tipo, como Terra Vitis y Vins Méthode Nature, también están ganando adeptos entre los productores que buscan un equilibrio entre sostenibilidad y libertad en la elaboración de sus vinos.
En definitiva, los vinos convencionales no son una categoría única y aislada, sino que abarcan un amplio espectro de prácticas y filosofías. Tanto como si una explotación sigue métodos de cultivo tradicionales como si integra la sostenibilidad sin certificación o se alinea con etiquetas flexibles como la HVE, lo que realmente importa es el compromiso del viticultor con la calidad y el respeto por la tierra.
Vinos ecológicos
En Francia, los vinos ecológicos están certificados por la etiqueta AB (Agriculture Biologique, en español, agricultura biológica) y el label écológico europeo. Para los clientes, esto significa que el vino se ha vinificado sin utilizar productos químicos sintéticos, limitando los sulfitos y prestando especial atención a la salud del suelo y a las prácticas agrícolas regenerativas.
Aunque los aficionados al vino despreciaron los vinos ecológicos durante un largo período de tiempo, lo cierto es que ahora la mayoría de bodegas de renombre están empezando a seguir este tipo de viticultura. No solo es beneficioso para el planeta, sino también para los vinos, que tienden a buscar una representación más pura de su terroir (terruño). De hecho, este movimiento es tan popular que el 22 % de todos los viñedos franceses ya siguen prácticas ecológicas; una tendencia que va en aumento.
Vinos biodinámicos
A los vinos biodinámicos a veces se les incluye en la misma categoría que a los vinos ecológicos. Pero, aunque ambos se adhieren a prácticas muy respetuosas con el medio ambiente, los vinos biodinámicos van un paso más allá. La idea fue acuñada por el filósofo austriaco Rudolf Steiner en el año 1920. Steiner ideó varios principios para el proceso de vinificación perfecto, que incluían el cuidado natural del terroir y el seguimiento del ciclo lunar para mejorar el trabajo en el viñedo. Steiner también recomendaba el uso de preparados naturales como pulverizaciones de hierbas y abono para mejorar la salud del suelo.
Actualmente, los vinos biodinámicos pueden recibir la certificación de las etiquetas Demeter o Biodyvin. Estos vinos se elaboran siguiendo unas directrices muy estrictas destinadas a restablecer el equilibrio del ecosistema del viñedo. Además, aunque durante muchos años las prácticas biodinámicas se consideraron un tanto esotéricas, cada vez son más los productores que empiezan a ver sus múltiples beneficios. De hecho, en 2023, Demeter Francia informó de que cerca de 14 000 hectáreas de viñedos contaban ya con la certificación biodinámica, y que esta cifra se había duplicado en los últimos 5 años. Una tendencia que seguramente hará cambiar de opinión a cada vez más adeptos, que pronto se darán cuenta de que algunas de las explotaciones más prestigiosas del mundo (¿te suena de algo Romanée Conti?) llevan mucho tiempo siguiendo estos principios.
Vinos naturales
A diferencia de los vinos ecológicos o biodinámicos, los vinos naturales no están regulados con ningún tipo de certificación. Sin embargo, se supone que son vinos que se elaboran normalmente con uvas ecológicas o biodinámicas y con una intervención mínima en la bodega. Los vinicultores evitan las levaduras comerciales, los sulfitos añadidos y la filtración, lo que da lugar a vinos un tanto turbios, impredecibles y muy expresivos según el terreno. Aunque los vinos naturales han ido ganando adeptos, su falta de estandarización hace que la calidad varíe mucho, lo que los convierte en una opción más arriesgada para los consumidores.
La industria del vino francés y las prácticas de sostenibilidad
Francia se ha convertido en uno de los líderes mundiales de la viticultura ecológica y biodinámica, aunque sí es cierto que algunas regiones han realizado la transición con más rapidez que otras.
Alsacia: La región campeona del vino ecológico
La región de Alsacia reúne el 12.8% de los viñedos ecológicos de Francia, lo que la convierte en una de las regiones francesas más respetuosas con el medio ambiente. Muchas explotaciones, entre ellas el prestigioso Domaine Zind-Humbrecht, ya han adoptado prácticas biodinámicas y han ampliado los límites de la vinificación sostenible.
Jura: Un lugar con mínima intervención
Jura lleva mucho tiempo apostando por la vinificación natural, con productores que utilizan una cantidad mínima de azufre y variedades de uva tradicionales como Savagnin y Poulsard. La región es célebre por sus vinos oxidativos y de terreno, como el vino naranja, que ya ha ganado muchos adeptos.
Borgoña: Las explotaciones vitivinícolas más icónicas se pasan a la biodinámica
Incluso Borgoña, cuna de algunos de los vinos más caros del mundo, está apostando por la sostenibilidad. El Domaine de la Romanée-Conti (DRC) se pasó a la biodinámica total en 2007, mientras que explotaciones como el Domaine Leroy y Domaine Leflaive llevan décadas promoviendo la viticultura ecológica.
Adiós a la percepción elitista de los vinos franceses
Para muchos consumidores de todo el mundo, los vinos franceses tienen un cierto aura de prestigio y exclusividad, pero la realidad es que los vinos ecológicos y biodinámicos son ahora más accesibles que nunca. En la actualidad, la mayoría de las explotaciones dedican al menos un cuvée a las prácticas ecológicas y biodinámicas, lo que les permite ofrecer opciones sostenibles a todos los precios y para todos los paladares. Desde los blancos frescos de la Alsacia hasta los intensos tintos del Ródano. ¡Tenemos para todos los gustos! Así que, la próxima vez que escojas una botella, ¿por qué no explorar el futuro del vino francés? Desde que la sostenibilidad se ha vuelto una práctica común en la industria, ahora es el mejor momento para disfrutar de lo mejor que Francia tiene para ofrecer.