¿Qué se desayuna en Francia? Descubre el petit déjeuner francés
Ligero, dulce y sencillo: así es el típico desayuno francés, donde no puede faltar una baguette recién hecha o un dulce de panadería. Te revelamos todos los detalles del ritual diario del petit déjeuner, con sus tostadas y sus cruasanes, y te contamos cómo está evolucionando.
El desayuno francés es mucho más que un cliché. Es un reflejo de la pasión por los ingredientes de calidad y por el oficio artesano de la boulangerie. Veamos en qué consiste esta tradición matutina.
¿En qué consiste un desayuno típico francés?
A French breakfast, or petit déjeuner, is a small, sweet and light meal centered around bread and pastries. The typical French breakfast is about quality and not quantity! Fresh French bread, a baguette or a tartine (a slice of bread with French butter and jam) is the cornerstone of the breakfast table, alongside croissants, pain au chocolat and brioche. It often served with a hot drink like coffee, café au lait, black tea or hot chocolate.
¿Cuáles son los dulces más típicos para desayunar en Francia?
Los dulces franceses son la estrella del desayuno francés clásico. Hay varia opciones, y todas ellas destacan por su textura y su sabor. Estos son algunos de los dulces franceses más populares:
- Croissants: esponjoso y con mucha mantequilla, es todo un clásico.
- Pain au chocolat: un bollo hojaldrado relleno de chocolate. También se conoce como chocolatine en algunas zonas de Francia, pero ¡ni se te ocurra llamarlo cruasán de chocolate!
- Brioche: un pan dulce muy rico y suave que se suele servir con mermelada.
- Pain aux raisins: una caracola con uvas pasas y crème pâtissière (crema pastelera).
- Madeleines: estas magdalenas francesas con forma de concha son ideales para tomar con un té.
- Beignets: unos dulces fritos con azúcar glas para empezar bien el día.
Todos estos dulces típicos se pueden encontrar en las boulangeries o panaderías locales. ¡Seguramente te toque hacer cola los fines de semana! La mantequilla y la textura esponjosa hacen que estos dulces sean muy populares en Francia y en todo el mundo.
¿En qué se diferencia el desayuno francés del de otros países?
El desayuno francés es muy distinto de los contundentes desayunos del Reino Unido o de Estados Unidos. Un desayuno inglés lleva huevos, beicon y salchichas. En cambio, el francés es más sencillo y rico en carbohidratos. Los dulces como los cruasanes, el pain au chocolat o el brioche son los protagonistas. A diferencia de los desayunos estadounidenses, que incluyen platos como tortitas o huevos fritos, en Francia son más ligeros y no suelen ser salados. Así se deja sitio para el almuerzo, que es la principal comida del día.
¿Cómo se prepara un típico desayuno francés casero?
Preparar un desayuno francés en casa es fácil y delicioso. ¡Te sentirás como si estuvieras en París! Puedes comprar una baguette, cruasanes y otros dulces en una panadería francesa o intentar prepararlo por tu cuenta. Tenemos todo tipo de recetas caseras para guiarte en cada paso, ya sea para hacer una baguette tradicional francesa bien crujiente, unos cruasanes de lo más esponjosos, unas madeleines muy tiernas o un delicioso brioche parisino. ¿Aceptas el reto?
¿Qué se desayuna realmente en Francia?
En Francia, los desayunos suelen ser dulces en lugar de salados. La mayoría de los franceses empieza el día con un café solo o un café au lait y pan con mantequilla y mermelada. Los cruasanes, el pain au chocolat y demás viennoiseries (productos de bollería francesa) suelen ser caprichos que se reservan para el fin de semana. No obstante, las costumbres están cambiando. Muchos franceses ahora prefieren opciones rápidas como los cereales o el yogur con muesli o granola servido con fruta fresca. Además, el salado también se está abriendo paso, con platos como los huevos revueltos, el queso o el embutido.
Los fines de semana, es frecuente que las familias se junten para tomar un desayuno más contundente, con tortitas, gofres o el clásico pain perdu, más conocido como tostada francesa. Esta última es una manera perfecta de aprovechar el pan duro, con un pizca de azúcar y un chorrito de miel. Personalmente, nuestro placer inconfesable es el cruasán de jamón y queso. Hay quien lo considerará herejía, ¡pero es que es irresistible!