Las sobras de vino pueden ser el aliado perfecto a la hora de desglasar, preparar guisos caseros o marinar carnes y verduras. Si te ha quedado un culín en la botella, ¡no lo tires! Aprovecharlo es más fácil de lo que crees.
Cocinar con sobras de vino: conceptos básicos
A la hora de utilizar sobras de vino en la cocina, hay que tener en cuenta varias cosas. En primer lugar, desecha el vino si se ha picado o avinagrado. De lo contrario, las salsas y los glaseados no quedarán igual de frescas y sabrosas. Por lo general, el vino se puede usar hasta diez días después de abrirlo, si se conserva en la nevera. Pasados ese tiempo, sigue tu instinto: si el olor se mantiene fresco y afrutado, seguramente esté en buen estado. Aun así, por precaución, cuanto antes lo uses, mejor.
Cocinar con sobras de vino tinto
El vino tinto es uno de los mejores ingredientes para aportar profundidad y complejidad a los guisos, las salsas e incluso los postres dulces. La mejor opción son los tintos jóvenes y afrutados, sobre aquellos con una acidez brillante y niveles bajos de taninos.
Bœuf Bourguignon
Este sustancioso guiso de ternera borgoñón es perfecto para disfrutar en las frías tardes de otoño e invierno. Se elabora con vino tinto, ajo, zanahorias y especias. El pinot noir y el merlot son las opciones más habituales, aunque también se pueden emplear tintos con más cuerpo, como el cabernet sauvignon o el syrah, para lograr una salsa más contundente.
Coq au vin
Este guiso tradicional de pollo combina los sabores rústicos del campo con las técnicas clásicas de la cocina francesa. Esta receta pide un tinto de Borgoña, aunque también serviría un pinot noir o cualquier vino tinto francés seco de cuerpo ligero a medio, como el côtes du rhône o el beaujolais.
Œufs en meurette (huevos escalfados sobre salsa de vino tinto)
¡Otro clásico de Borgoña! Este es un plato típico de bistró. Puede servirse como aperitivo en una cena elegante o en un brunch a la francesa. En este caso, opta por tintos más ligeros y afrutados (como el pinot noir o el gamay), ya que los vinos con mucha madera o con demasiados taninos pueden restarle delicadeza.
Peras escalfadas al vino tinto
Este postre, dulce pero equilibrado, es un placer para los ojos y el paladar. Lleva peras y un vino tinto afrutado. Aquí, te sirve cualquier tinto jugoso y de cuerpo medio.
Cocinar con sobras de vino blanco
La acidez cítrica del vino blanco es uno de sus mayores atractivos. Su sabor brillante aporta textura a las salsas, los glaseados y los risottos. Por lo general, es mejor evitar aquellos que tengan demasiada madera, ya que el dulzor y la intensidad del roble pueden alterar el equilibrio de la receta.
Vieiras en salsa beurre blanc
Esta emblemática salsa francesa a base de mantequilla es un clásico de los que nunca cansan. Se prepara mezclando mantequilla fría con una reducción de vino blanco, vinagre y chalotas. Su sabor cremoso y ácido combina a la perfección con todo tipo de proteínas magras, como las vieiras francesas, el pescado blanco frito y la trucha. Para que la salsa quede equilibrada, opta por vinos blancos secos, sin o con muy poca madera.
La Chaudrée (guiso de pescado)
Este guiso marinero del suroeste de Francia combina media botella de vino blanco seco con caldo de pescado fresco, un pescado blanco tierno (merluza, bacalao o lenguado), puerros, ajo y mantequilla. Así, se obtiene un plato saludable y saciante apto para todas las épocas del año. Cualquier vino ácido y fresco (sauvignon blanc, melón de Borgoña, petit manseng) le va de perlas.
Mejillones a la marinera
Es como traer el sol y la brisa marina a tu mesa. Para preparar esta salsa de vino blanco al ajillo, elije una botella fresca y seca, como el moscatel, el sauvignon blanc o el chablis. ¡Y no olvides descorchar otra para acompañar a la comida!
Risotto anuezado con arroz de la Camarga
¿Sabías que todo el arroz «made in France» se produce en una sola región? ¡Pues así es! Te presentamos el arroz de la Camarga, la variedad perfecta para tus risottos caseros. Su característico sabor y aroma a nuez destaca aún más cuando se prepara con vino blanco francés, sobre todo si se trata de un chardonnay de la DOP de Borgoña sin o con poca madera, o un sauvignon blanc de la DOP de Turena.
Fricasé de pollo con salsa de mostaza
Este clásico francés, atemporal y sabroso, combina pollo guisado a fuego lento con una salsa cremosa de mostaza de Borgoña (IGP), mantequilla francesa, crème fraîche y una copa de vino blanco francés. Recomendamos utilizar chardonnay de la DOP de Borgoña para ser lo más fiel posible a las raíces borgoñonas del plato.
Cocinar con sobras de vino espumoso
Al igual que el vino blanco, el vino espumoso es todo un tesoro culinario, pues su acidez y sus matices tostados aportan mucho carácter a los guisos y las salsas. Ah, y si ya no le quedan burbujas, no te preocupes: te aseguramos que sus sabores y su complejidad siguen ahí.
Beurre blanc al champán
Si quieres una versión de la beurre blanc más suave, delicada y con un toque tostado, no busques más y aprovecha ese culín de champán que te ha sobrado. Para preparar la salsa, solo tienes reducir chalota picada muy fina, un cuarto de copa de champán y vinagre de vino blanco en una sartén. A continuación, retíralo del fuego e incorpora cubitos pequeños de mantequilla sin sal, de uno en uno, mientras bates con unas varillas. Remueve la mantequilla en la sartén hasta que la salsa quede suave y sedosa. Para terminar, sírvela con pollo, pescado o verduras poco hechas.
Ostras con sabayón de crémant de Alsacia
¿Echas de menos un toque extra de sabor cuando comes ostras francesas en casa? Basta con echar un chorrito de crémant de Alsacia (o del espumoso francés que tengas a mano).
Fondue saboyana
Aunque muchas recetas clásicas de fondue llevan vino blanco seco, el vino espumoso aporta complejidad y un toque tostado al queso. Además, su acidez hace que todos los ingredientes se fundan de manera uniforme para lograr una crema suave y aterciopelada.
Cocinar con sobras de vino dulce
Ya sea para pochar fruta o preparar glaseados dulces y melosos, tanto para postres como para platos de ave, el vino dulce es la solución perfecta. ¡Pero ojo! Al reducir el vino dulce, los azúcares se concentran aún más, así que no lo uses en salsas o recetas saladas.
Sabayón de vino dulce
Este plato típico francés, similar a las natillas, es ligero, espumoso y deliciosamente dulce. Se prepara con yemas de huevo batidas, azúcar y un poco de vino dulce, preferiblemente sauternes o un moscatel dulce (como el moscatel de Rivesaltes). Decóralo con unas cuantas fresas francesas para añadir una capa más de sabor.
Pastel de aceite de oliva y vino dulce
Te animamos a disfrutar de esta receta sencilla después de una cena copiosa, o incluso con un café gourmand o una merienda casera a la francesa. Mezcla aceite de oliva con huevos, azúcar, harina y vino dulce francés, como el sauternes o el monbazillac, y... ¡voilà!
Cocinar con sobras de vino no solo te permite sacar tu lado más creativo, sino que además reduce el desperdicio alimentario. Sostenibilidad con un toque dulce. ¿Qué más se puede pedir?
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