7 recomendaciones del protocolo del vino: cómo servir y beber vino como un profesional

Por Vicki Denig

Si has invitado a unos amigos a casa o pretendes deleitarte con una copa de vino en solitario, entender sus normas de protocolo y servirlo correctamente es la mejor forma de que el vino despliegue todos sus encantos. Nuestras expertas recomendaciones, desde elegir la copa adecuada a catarlo cuidadosamente, te ayudarán a servir y beber el vino como un profesional. 

Wine guide

Cómo elegir la copa de vino adecuada 

La copa en la que se sirve el vino desempeña una función fundamental en cómo se manifiestan los sabores y aromas del vino. La forma del cáliz (cuerpo) y el diámetro de la boca (borde superior) determinan cuánto oxígeno interacciona con el vino que hay en la copa que, a su vez, afecta a cómo se percibe este en el paladar. Las copas de vino con cálices amplios permiten un mayor contacto con el oxígeno, mientras que las copas cónicas con bocas más estrechas lo limitan. En términos generales, los cálices más grandes benefician a los vinos tintos, ya que un mayor contacto con el oxígeno ayuda a suavizar los taninos. Por el contrario, los vinos blancos y espumosos se expresan mejor en copas más estrechas que permitan menos oxigenación y que también ayuden a mantener la temperatura fría.  

🥂 Aunque el champán y otros vinos espumosos se asocian con las copas tulipa y flauta, recomendamos disfrutarlos en copas cónicas de vino blanco, ya que el diámetro reducido de las primeras pueden impedir que los aromas y sabores se desarrollen plenamente.  

Mejor temperatura para servir el vino 

Servir el vino a la temperatura adecuada es esencial para manifestar todo su aroma, sabor y calidad global. Independientemente del color y del estilo, enfriar en exceso los vinos restringirá sus aromas y sabores, y puede incluso hacer que el vino sepa aguado. Por el contrario, los vinos que se sirven a demasiada temperatura se sienten calientes y apagados, además de acentuar de manera desagradable los taninos de los tintos.  

Como pauta general, los vinos espumosos, como el champán y los crémants, deben servirse fríos (entre 5 °C y 10 °C) para preservar su frescor y sus burbujas. Los vinos blancos deberían servirse ligeramente por encima de la temperatura del frigorífico (entre 7 °C y 13 °C). Ya sean de Borgoña, Chinon u otras regiones, los vinos tintos se degustan mejor a temperatura de bodega (es decir, a unos 13 °C). 

 

Cómo abrir un vino correctamente  

Aunque descorchar una botella con entusiasmo da un toque festivo y alegre a la ocasión, el verdadero objetivo es abrir la botella de la forma más discreta posible. En el caso del vino espumoso, como el crémant de Loire (DOP) o el champán, descorchar la botella haciendo un ruido seco puede liberar demasiado dióxido de carbono, lo que provocaría que el caldo perdiera cierta efervescencia. Además, el corcho puede salir volando si se abre el vino espumoso de forma teatral y es un peligro si la habitación está llena de gente. Por último, es imprescindible abrir los vinos añejos con cuidado para evitar alterar el néctar que contienen tras años en reposo.  

 

Cómo verter el vino correctamente

Al servir el vino a otras personas, asegúrate de que la etiqueta mira hacia el consumidor en cuestión para que pueda ver exactamente lo que va a tener en su copa (algunos vinos disponen incluso de una etiqueta ecológica fácilmente identificable que certifica que el vino se ha elaborado con fruta cultivada de manera ecológica). Asimismo, sujetar el vino por su base permite controlar completamente la botella y, de este modo, reducir el riesgo de derramarlo. Por supuesto, ¡sirve primero a otras personas antes que a ti!   

 

Cómo catar un vino siguiendo el método de las 5 S  

Beber vino es una experiencia integral, es decir, requiere tus cinco sentidos. Para disfrutar de tu primer sorbo como los profesionales, sigue el método de las 5 S: see (ver), swirl (mover), smell (oler), sip (probar) y savor/spit (saborear/escupir). Sostén el vino frente a un fondo blanco para evaluar su color, después muévelo para que el oxígeno penetre en la copa. Por ejemplo, un vino tinto del valle del Ródano mostrará, por lo general, un tono carmín distintivo, que se aprecia con mayor facilidad sobre un fondo blanco sólido. Acerca tu nariz a la copa y absorbe todos los aromas del vino antes de probarlo, después saboréalo o escúpelo: tú decides. 

 

Cómo sostener y mover una copa de vino correctamente 

Una vez que el vino esté en la copa, la forma en que la manejes también afectará a la experiencia que tienes por delante. Procura sostener la copa por el tallo, no por el cáliz, ya que, de lo contrario, calentarás el vino, sobre todo en el caso de los refrescantes blancos del valle del Loira y otras regiones, además de marcar la copa con tus huellas. De manera similar, mover el vino sujetando la copa por el tallo y no por el cáliz es clave, aunque si te preocupa derramarlo, simplemente déjalo sobre la mesa y muévelo suavemente desde su tallo o base.

 

Bebe con prudencia 

Quizá esta sea la recomendación más importante de todas: ¡bebe con prudencia! A nadie le gusta que le recuerden como el borracho o borracha de la estancia, en especial, si estás disfrutando del vino en un entorno profesional o en un espacio público. Si planeas degustar un gran número de vinos en un breve periodo de tiempo, pide una copa para escupirlo e ir cambiando de sabor. 

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