Crema de castañas: un producto imprescindible, pero infravalorado
La crema de castañas (crème de marrons, en francés) es uno de esos ingredientes mágicos que pasan desapercibidos. Se originó en Francia en 1885 y se elabora con castañas de Ardèche, por lo que es una de las especialidades de la región. El sabor dulce a castaña y su sutil toque tostado hacen de esta crema el ingrediente ideal tanto para la repostería como para los caprichos cotidianos. Los franceses siempre la tienen a mano, pues lo mismo te resuelve una tarde perezosa que una visita inesperada.
A mí me gusta tener un bote (o tres) en la despensa para preparar postres rápidos y fáciles o convertir un simple aperitivo un manjar más especial.
Si alguna vez te has preguntado qué hacer con el bote que tienes en casa más allá de comértelo a cucharadas (no te juzgo), aquí tienes mis ideas favoritas para utilizar la crema de castañas. Ya verás que es muy versátil y fácil de incorporar en la cocina.
1. Chestnut latte instantáneo
Usa la crema como si fuera un sirope de castañas, pero mejor. Añade una cucharada a tu taza de café caliente (con o sin leche), remueve y... ¡a disfrutar! Le aporta un dulzor suave y una dimensión cálida y tostada que son ideales para las mañanas de invierno.
💡 Consejo: Si la crema está demasiado espesa, mézclala con un chorrito de leche caliente antes de echarla en el café.
2. Tostada de baguette con castañas (y un toque de chocolate)
Esta idea es sencilla a más no poder. Tuesta ligeramente una rebanada de baguette o del pan que prefieras, unta la crema de castañas y (hazme caso) echa unos trocitos de chocolate negro salado por encima. Es totalmente adictivo.
Tómalo para desayunar, merendar o acompañar una buena taza de café.
© Molly Wilkinson
3. Un dúo icónico: crepes y crema de castañas
Crepes calientes y una capa generosa de crema de castañas: eso es todo. Puedes añadir nata montada o chocolate, si quieres, pero la verdad es que así está delicioso. Es la alternativa perfecta a la típica crema a chocolate y avellanas.
© Molly Wilkinson
4. Parfait de castañas sin horno (sencillo y elegante)
Esta opción no solo es facilísima de preparar, sino que está deliciosa. Varias capas de galleta molida (a mí me gustan las especiadas, como las Biscoff), crema de castañas y un buen copete de nata montada. Ponlo en un recipiente bonito y... ¡listo! Decóralo con más galleta molida o con chocolate rallado.
No hay medidas exactas pero, para la nata montada, yo bato la crema para montar bien fría, a mano o con unas varillas, junto con un poco de azúcar y vainilla. Es mejor que no esté demasiado dulce para que combine bien con la crema de castañas.
Esta receta se prepara en un santiamén y siempre queda bien con las visitas o como aperitivo dulce en cualquier momento del día.
© Molly Wilkinson
Por qué deberías tener crema de castañas en la despensa
La crema de castañas es uno de los ingredientes más emblemáticos de la gastronomía francesa y convierte todo lo que toca en una delicatessen. Aunque hay postres mucho más elaborados, como las tartas o las mousses, a mí me gusta tener siempre un bote en casa para darle un toque especial y rápido a mis platos.
La próxima vez que la veas en una tienda, no dudes en llevártela. ¡Ya no podrás vivir sin ella!
Colaborador
Pastry chef