Cómo celebran en Francia la Pascua: de las campanas voladoras a la pata de cordero
La Pascua o Semana Santa es la celebración más importante del calendario cristiano tras las Navidades y, en Francia, es una de las fiestas más bonitas e importantes del año. Para la mayoría de las familias francesas, se trata de un momento de reunión donde disfrutar de las primeras señales de la primavera y sentarse a degustar una deliciosa comida durante horas.
Para los niños, la Pascua es pura magia: hay chocolate por todos lados (¡siempre y cuando se les dé bien la búsqueda de los huevos de Pascua!). En estas fechas, las boulangeries y bombonerías ofrecen a sus clientes verdaderas obras de arte. Los escaparates parecen galerías de arte a tamaño reducido.
No obstante, los franceses tienen también sus propias tradiciones para estas fechas. Entre todas ellas, destaca una que siempre sorprende a los visitantes de otros países.
Por qué vuelan las campanas en Francia (y no viene el conejo)
Una de las tradiciones más fascinantes de la Pascua francesa se centra en las campanas de las iglesias. En Francia, del Viernes Santo al Domingo de Resurrección las campanas de las iglesias permanecen en silencio. Este silencio es una señal de luto hasta que llega la Resurrección.
A los niños les cuentan que las campanas «se han ido volando a Roma» para que el Papa las bendiga. El Domingo de Resurrección, vuelven volando y traen consigo dulces y chocolates. Mientras sobrevuelan Francia, dejan caer huevos de chocolate (y más delicias, como podrás leer a continuación) en los jardines y parques de todo el país.
Cuando las campanas comienzan a tañer de nuevo el domingo por la mañana, comienza oficialmente la chasse aux œufs (caza de los huevos) y empieza así la búsqueda más emocionante del año para los más pequeños.
La chasse aux œufs: la gran caza de los huevos de Pascua
En cuanto las campanas tañen el Domingo de Resurrección, comienza la chasse aux œufs (caza de los huevos). Los padres esconden sin que los vean chocolatinas y otros dulces en jardines, terrazas o, incluso, en parques. Después, los niños los buscan (suelen competir para ver quién consigue más). Para muchos pequeños, se trata del momento más emocionante y divertido de las vacaciones.
Además de los clásicos huevos de chocolate, los padres suelen esconder también fritures de Pâques: unas figuritas de chocolate con forma de pescado o marisco. El pez es un símbolo cristiano desde la antigüedad, por lo que sigue teniendo un papel importante en la Semana Santa francesa.
Esto también se refleja en las vitrinas de las pastelerías: en vez del conejito de Pascua, vas a ver más campanas de chocolate, gallinas y peces.
El almuerzo francés de Pascua
Tras la caza, toda la familia se sienta en torno a la mesa. El almuerzo de Pascua tiene un lugar especial en la cultura francesa y suele durar varias horas.
Tradicionalmente, hay un plato que adquiere todo el protagonismo: el cordero. Para muchas familias, sin cordero no hay Pascua. La receta más popular para prepararlo es la clásica pierna de cordero de Pascua o gigot d’Agneau Pascal. Asada a fuego lento en el horno, revestida de ajo y aromatizada con romero, su carne queda increíblemente tierna.
Como guarnición, suele acompañarse de patatas, como un gratin dauphinois (gratinadas) o unas patatas duquesa. También son habituales como acompañamiento las judías verdes o los espárragos, estos últimos se suelen servir como entrante también al ser su temporada.
Eso sí, da igual la de platos que haya en el menú, el queso no puede faltar en una celebración francesa. No hay unos quesos específicos para esta fiesta, así que lo mejor es optar por varias texturas: algún queso de pasta blanda tipo camembert o brie con otros de pasta dura como el comté o mimolette.
Y, por supuesto, ninguna celebración francesa puede darse por terminada sin su debido postre. Cada familia cuenta con su propia tradición pero, normalmente, llevará fresas, como la tarte aux fraises (tarta de fresas), una Charlotte o Carlota, una deliciosa tarta de chocolate o un pequeño nido de Pascua que se prepara con un esponjoso bizcocho y crema.
Tradiciones dulces por toda Francia
¡Francia no sería Francia sin sus especialidades gastronómicas regionales! Aunque el chocolate reina en todo el país, algunas regiones han conservado tradiciones muy locales.
El Osterlammele (Alsacia). En Alsacia, los lugareños preparan el Osterlammele o cordero de Pascua, un bizcocho ligero y esponjoso con forma de cordero. Se hornea en un molde especial de cerámica bien espolvoreado con azúcar glass.
La tortilla gigante (Bessières). En la localidad del sureste de Francia de Bessières, sus vecinos preparan cada año una tortilla gigante hecha con miles de huevos en una sartén descomunal. La idea es sencilla: sus habitantes se reúnen para compartir este plato con amigos, familia y vecinos.
Los cornuelles (Charente). En la región de Charente podrás probar los cornuelles: un dulce mantecado de forma triangular con un agujero en el centro. Según la tradición, solían colgarse de las ramas de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos.
Colaborador
Food Blogger