Pissaladière (tarta de cebolla francesa de Niza)
La pissaladière es una tarta de cebolla francesa típica de Niza elaborada con cebollas, anchoas y aceitunas hechas a fuego lento sobre una masa crujiente de aceite de oliva. Descubre esta receta auténtica nizarda, ideal para aperitivos, pícnics veraniegos o comidas al estilo mediterráneo.
La pissaladière es una de las especialidades más importantes de Niza y la Costa Azul, junto con otros platos emblemáticos del sur de Francia, como la ensalada nizarda, la ratatouille y la tapenade. Su nombre procede de la antigua palabra nizarda pissalat (peis salat, es decir, «pescado salado»), que era una pasta hecha con anchoas y sardinas marinadas en sal y hierbas. Tradicionalmente, esta elaboración tan salada se extendía sobre la masa antes de añadir las cebollas, lo que le confería a la tarta su inconfundible identidad mediterránea. En la actualidad, es más habitual utilizar filetes de anchoa enteros, pero la esencia no cambia: ingredientes sencillos convertidos en un plato de lo más sabroso.
La pissaladière se compone de apenas unos pocos ingredientes franceses elegidos meticulosamente. Esta versión parte de una masa casera hecha con harina de trigo francesa y aceite de oliva de la Provenza. Las cebollas son las estrellas del plato; la cebolla de Roscoff DOP, en particular, aporta una dulzura natural y un sabor delicado al cocinarla a fuego lento. Estas famosas cebollas rosas de Bretaña son tan preciadas que incluso cuentan con su propia confrérie (cofradía) para celebrar su valor cultural único. La receta se completa con anchoas de Colliure, conocidas por su textura refinada y su sabor umami intenso, aceitunas de Niza DOP, de tamaño pequeño y sabor inconfundible, y un toque de hierbas provenzales (¡de las auténticas!) para darle ese toque aromático de la Provenza.
La pissaladière puede servirse caliente o a temperatura ambiente, y cortada en cuadraditos para los aperitivos, bufés y pícnics, o en tiras generosas para una comida o una cena ligera acompañada de una ensalada verde fresca. Según la receta tradicional, se hornea en una bandeja plana para lograr un acabado rústico y ligeramente crujiente. Sin embargo, también se puede hacer en un molde redondo si prefieres una presentación más elegante y una base un poco más gruesa y suave.
Tiempo de preparación
Ingredientes Para
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Para la masa del pan:
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300 g
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7 g
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1 cucharadita
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170 ml (a temperatura ambiente)
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Para la cobertura:
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15 filetes
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x 20
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2 ramitas
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1 una pizca
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al gusto
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al gusto
Preparación
1
Mezcla la harina y la sal. Disuelve la levadura en el agua e incorpórala a la harina junto con el aceite de oliva. Amasa hasta obtener una bola suave y elástica. Cubre la masa con un paño o un trapo de cocina y dejar que fermente en un lugar cálido durante 1 hora aproximadamente o hasta que duplique su tamaño.
© Myriam Baya
2
Mientras tanto, pela y corta las cebollas en tiras finas. Calienta un buen chorro de aceite de oliva en una sartén grande, echa las cebollas y el tomillo y cocínalo a fuego muy lento entre 30 y 45 minutos, removiendo de vez en cuando. Añade una pizca de azúcar para que caramelice mejor y una pizca de sal para extraer la humedad. Cocina las cebollas hasta que estén blandas, translúcidas y tan tiernas que se deshagan, pero sin llegar a dorarse.
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3
Pon el horno a precalentar a 220 °C.
4
Extiende la masa en una bandeja de horno ligeramente engrasada o estírala a mano para lograr un aspecto más rústico. Esparce la cebolla caramelizada uniformemente por la superficie. Coloca los filetes de anchoa entrecruzados por encima. A continuación, añade las aceitunas. Espolvorea hierbas provenzales y un poco de pimienta negra recién molida, si te gusta.
© Myriam Baya
5
Hornea la pissaladière de 20 a 25 minutos hasta que la base esté dorada y los bordes, ligeramente crujientes. Sírvela caliente o a temperatura ambiente cortada en porciones o en cuadraditos.
© Myriam Baya
Para ser emparejado con
La pissaladière combina de maravilla con vinos blancos o rosados secos y frescos del sur de Francia. Si buscas un maridaje totalmente local, opta por un vino de la denominación de Bellet, que es esa zona de viñedos, pequeña pero histórica, que se eleva sobre Niza. Otra opción es servirla en un aperitivo típico del sur de Francia junto a una copa de pastís.
Colaborador
Food blogger