Saucisse purée (salchicha de Morteau y puré de patata francés)
Contundente, reconfortante y un clásico de la cocina francesa: el saucisse purée combina la salchicha de Morteau ahumada con un cremoso puré de patata francés para dar lugar al plato casero perfecto.
El saucisse purée, un clásico muy querido de los bistrós franceses, combina un puré de patata mantecoso con el inconfundible sabor ahumado de la salchicha de Morteau, de la región del Franco Condado. Este embutido emblemático cuenta con una IGP (indicación geográfica protegida) y es fácil de reconocer por su forma cilíndrica, el pequeño taco de madera que lleva en un extremo y su característico sabor ahumado, que se obtiene mediante una técnica tradicional con madera blanda. Se cocina a fuego lento para preservar su jugosidad y la profundidad de su sabor y se sirve en lonchas generosas sobre un puré suave. En su conjunto, esta receta resulta todo un escaparate de ingredientes franceses sencillos y de gran calidad.
Para elaborar un puré francés bien suave, elige una variedad de patata francesa harinosa como la bintje, la agria o la manon, valoradas por su contenido alto en almidón. Enriquece el puré con una mantequilla francesa de calidad y leche caliente para conseguir esa textura aterciopelada tan característica de los platos reconfortantes franceses.
El puré saucisse es ideal para una cena invernal en familia o un almuerzo rústico de domingo. Sus sabores apetitosos y suculentos ponen de relieve lo mejor de la cocina de bistró y, además, son fáciles de reproducir en casa. Como alternativa al puré de patata, los franceses también sirven este embutido con lentejas en el clásico saucisse lentilles, que se elabora con lentejas verdes de Puy. La salchicha de Morteau es otro ingrediente fundamental de la potée comtoise, un sustancioso guiso tradicional a base de carne de cerdo ahumada, repollo, tubérculos y patatas: la máxima representación de la cocina regional del Franco Condado.
Tiempo de preparación
Ingredientes Para
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500 g
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20 cl
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10 cl
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15 cl
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Preparación
1
Pon las patatas en una cacerola amplia y cúbrelas con agua fría con sal. Lleva el agua a ebullición y, luego, baja el fuego. Tapa la cacerola y deja que las patatas se cuezan 30-40 minutos, hasta que estén tiernas al pincharlas con un cuchillo.
2
Mientras se hacen las patatas, pon la salchicha de Morteau en una cazuela aparte, cúbrela con agua fría y llévala a ebullición a fuego lento. No perfores la salchicha para asegurarte de que mantiene sus jugos. Deja que se cocine a fuego bajo durante 40-45 minutos. Cuando esté lista, retírala del fuego y mantenla caliente en el agua de cocción.
3
Mientras tanto, pela y pica las chalotas muy finas. Derrite 15 g de mantequilla en una sartén a fuego bajo. Echa las chalotas junto con una pizquita de sal y cocínalas suavemente durante unos 10 minutos, mezclando de vez en cuando, hasta que estén blandas y translúcidas, pero no doradas. Vierte el vino blanco y el caldo de ternera y deja que se cocine a fuego medio sin tapar hasta que el líquido se reduzca y adquiera una textura melosa.
4
Calienta la leche en una cacerola pequeña. Escurre las patatas y pélalas mientras aún están calientes. Pásalas por un pasapurés o machácalas muy bien hasta que queden homogéneas. Incorpora 100 g de mantequilla y remueve hasta que se derrita totalmente. Después, ve añadiendo la leche caliente hasta obtener un puré suave y cremoso. Sazónalo con sal y pimienta recién molida.
5
A continuación, termina la salsa de mantequilla. Asegúrate de que las chalotas reducidas están calientes. Retíralas del fuego, incorpora los 15 g de mantequilla restantes y bate para lograr una salsa brillante y aterciopelada.
6
Saca la salchicha del agua y córtala en rodajas de aproximadamente un centímetro de grosor. Coloca el puré de patata cremoso sobre platos calientes, pon las rodajas de la salchicha de Morteau por encima, vierte la salsa de chalotas y dale un toque de frescura con una ensalada de brotes tiernos o rúcula. Sírvelo al momento.
Colaborador
Food blogger