Grande, pequeña, media, solar: las añadas en detalle

Por Pierrick Jegu

Es seguramente uno de los elementos que más atención acapara en la etiqueta de una botella de vino, porque cada añada tiene su propia reputación, más o menos elogiosa… Presentamos las claves para comprenderlas.

Bouchons vin millésimes

La añada aparece en la mayoría de las etiquetas de los vinos, al menos en todos aquellos reconocidos con una AOC o DOP. Para evitar cualquier posible confusión, cabe aclarar que la añada corresponde al año de la cosecha, no al año de embotellado, aunque ambos puedan ser idénticos en el caso concreto de los vinos jóvenes o primeurs como el Beaujolais nouveau. Su ausencia en una etiqueta puede estar ligada a diferentes causas: la prohibición de indicarlo para los Vins de Pays y Vins de Table, o la propia elaboración de ciertos vinos, como la mayoría de los champanes que se componen de una mezcla de vinos de diferentes años.

Tras las palabras…

Durante la mayor parte del año, una pregunta se repite en el mundo del vino: ¿cómo se perfila la añada? Y, dependiendo sobre todo de la meteorología, las predicciones se hacen hasta el momento de la cosecha e incluso después. ¿El sueño de todo viticultor? Abundancia y calidad. ¿Su pesadilla? Una producción reducida y uvas poco expresivas. La realidad suele estar entre estos dos extremos. Así, hay añadas abundantes con poca calidad y viceversa. Esta complejidad se refleja en el vocabulario utilizado, que toma prestadas expresiones climáticas. Así, no es extraño escuchar hablar de añadas «solares» o «frescas», «soleadas» o «lluviosas»… A esto se suma la otra pregunta fundamental que se plantean los amantes del vino: ¿cómo envejecerá esta añada? Se considera que estamos ante una gran añada cuando esta producirá vinos capaces de mejorar después de cinco, diez, veinte años o incluso más. Así, algunas añadas han alcanzado la condición de culto en la historia reciente del vino: 1947, 1961, 1989, 2010…

La carte des millésimes: una clasificación indispensable

Tanto es así que las añadas se califican. Los jueces de la Compagnie des courtiers jurés-experts piqueurs de vins, que existe desde hace 700 años, ha convertido la calificación en su especialidad. Su primera calificación de una añada data de 1914. Sin embargo, hubo que esperar a 1940 para que inventara su famosa carte des millésimes a sugerencia del Touring Club de France, que quería proporcionar a sus miembros una herramienta para descifrar las cartas de vinos de los restaurantes en los que paraban. Desde entonces, una comisión de corredores de vinos se reúne cada año para ofrecer su opinión sobre la añada actual y la evolución de las anteriores. Así, mediante estrellas y puntos, juzgan las añadas y, a partir de sus conclusiones, publican un documento en forma de tríptico en el que aparecen una veintena de añadas de cada gran región vinícola, porque una añada puede ser buena en una región y no tan buena en otra. Pero cuidado, la idea es describir tendencias, por lo que no debe entenderse que todos los vinos de una mala añada sean mediocres. No en vano, lo que cuenta es el trabajo de la finca y la inspiración del viticultor. Además, las añadas difíciles se denominan a veces «años de los viticultores», ya que serían estos complicados episodios los que revelarían su talento.

 

Colaborador

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