La clásica sopa de cebolla francesa, repleta de cebolla caramelizada y coronada con queso gruyère o comté derretido, es una reconfortante receta de invierno francesa ideal para una cena calentita en casa. Un clásico atemporal de los bistrós parisinos que gusta en todo el mundo.
La sopa de cebolla francesa es uno de los platos más icónicos y reconfortantes de la cocina francesa. Elaborada con cebollas francesa caramelizadas a fuego lento, esta clásica sopa encarna la esencia de la cocina casera tradicional francesa más rústica.
Aunque la sopa de cebolla surge en Lyon, la versión gratinada, la sopa de cebolla au gratin, es parisina. También llamada la gratinée des Halles (gratinada de Les Halles), era un plato típico que tomaban los más noctámbulos para reponer fuerzas al amanecer por los alrededores de Les Halles Baltard, el histórico mercado del centro París que demolieron en los 70. Con el paso del tiempo, se ha convertido en la versión indulgente que conocemos hoy día, coronada con pan tostado y queso fundido. Este plato es un clásico de la gastronomía francesa al que se rinde homenaje tanto en los hogares franceses como en bistrós de todo el país.
El uso de unos ingredientes franceses de alta calidad es clave para conseguir un sabor auténtico. Con respecto al queso, un gruyère francés, un comté DOP o un emmental de Saboya IGP se funden perfectamente y ofrecen una capa superior rica y borboteante. Con respecto a las cebollas, las variedades como las cebollas de Roscoff DOP de Bretaña o las cebollas de Cevenas DOP ofrecen el equilibrio ideal entre dulzura y profundidad, y garantizan una base caramelizada perfecta para esta sopa francesa atemporal.
Tiempo de preparación
Ingredientes Para
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1 L
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Pan de masa madre4 rebanadas -
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1 cucharada
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Preparación
1
Pela las cebollas y córtalas en rodajas finas.
2
Derrite la mantequilla en una olla y rehoga las cebollas durante unos minutos hasta que se doren bien.
3
Espolvorea la harina sobre las cebollas, remueve y deja que se cocine durante 30 segundos. Salpimienta y vierte el caldo. Cubre la olla y déjala en el fuego 30 minutos.
4
Echa la sopa en cuatro cuencos individuales aptos para horno o déjala en la olla.
5
Coloca cada rebanada de pan de pueblo sobre la sopa, echa el queso gruyer rallado por encima y gratínalo unos minutos.
Para ser emparejado con
Para maridar un vino francés con la clásica sopa de cebolla francesa y triunfar, elige aquellos caldos que equilibren la contundencia de la cebolla caramelizada y el queso fundido a la par que destaquen la profundidad del plato y sus sabores intensos.
- Vino tinto: un Burdeos de cuerpo medio o ligero, un pinot noir del valle del Loira o un cru de Beaujolais (Morgon, Fleurie).
- Vino blanco: un chardonnay seco, un chablis o un riesling seco de la Alsacia.
Colaborador
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